Chile supera los 2200 MW en baterías para frenar la pérdida récord de energía limpia

Chile está desperdiciando energía limpia.

En el Desierto de Atacama, miles de paneles solares funcionan a máxima capacidad cada mediodía, pero lamentablemente, la red eléctrica saturada los obliga a desenchufarlos en su peor momento.

Esta paradoja de producir energía de sobra y no tener cómo moverla desató una carrera contra el tiempo donde una tecnología silenciosa promete salvar el modelo energético del país.

La paradoja de la transición energética chilena

La transición energética de Chile ha alcanzado un punto de inflexión.

Por un lado, el país celebra un éxito histórico: durante las horas de sol, la energía producida por el viento y el sol es tan alta que ha llegado a cubrir más del 90% de la luz que consume todo el país.

Este es un logro enorme, pero viene acompañado de un gran problema.

Lamentablemente la red eléctrica no está lista para tanta abundancia.

El problema está en la infraestructura. Mientras que en el norte del país se construyeron paneles solares y turbinas eólicas  a una velocidad increíble, las líneas de alta tensión que transportan esa electricidad desde el desierto hasta las grandes ciudades del centro como Santiago se quedaron atrasadas.

Hay mucha energía lista para usarse en el norte, pero no hay vías suficientes para enviarla hacia donde están las casas y las industrias. Entonces, cuando los cables se llenan y ya no cabe ni un kilovatio más, las autoridades tienen que pedirle a las plantas solares y eólicas que apaguen o frenen sus equipos y toda esa energía limpia simplemente se pierde en el aire.

Las cifras de este desperdicio son alarmantes. Según la Asociación Chilena de Energías Renovables y Almacenamiento (ACERA A.G.), durante el último año se recortaron y tiraron más de 6.084 GWh de energía renovable.

Para que tengas una referencia, esa cantidad de electricidad equivale a alimentar a cientos de miles de hogares durante todo un año.

Este problema no solo afecta a nuestro planeta al desaprovechar recursos limpios, sino que golpea directamente al bolsillo de las empresas que invirtieron en estos proyectos.

Al haber tanta oferta acumulada en el norte sin poder venderla en el centro, el valor de la energía en esa zona cae a cero. Muchas generadoras están produciendo electricidad gratis o incluso perdiendo dinero, lo que pone en riesgo la estabilidad económica de todo el sistema eléctrico nacional.

La respuesta tecnológica: sistemas BESS

Construir una nueva línea de cables gigantes para transportar esa electricidad del norte al centro no es fácil, porque hay conseguir permisos ambientales, diseñar el proyecto y levantar las torres, el proceso puede tardar entre 7 y 10 años.

Es demasiado tiempo para un problema que ocurre hoy. Por eso, las autoridades y las empresas encontraron un atajo mucho más rápido: instalar sistemas de almacenamiento de energía con baterías (conocidos como BESS).

Chile ya superó los 2200 MW en este tipo de baterías en funcionamiento o en pruebas finales, convirtiéndose en el líder indiscutido de esta tecnología en toda América Latina.

Pero ¿cómo funcionan en la práctica?

Durante el día, las baterías gigantes absorben todo el exceso de energía solar que se produce en el Desierto de Atacama y que la red no alcanza a mover.

Durante la noche, cuando el sol se oculta pero las familias e industrias empiezan a consumir más luz, las baterías liberan la energía guardada y la inyectan de vuelta a la red.

De esta forma, en lugar de perder esa electricidad verde por no tener cables suficientes, Chile la guarda para cuando más se necesita.

Un gran desafío pendiente: adaptarse a las nuevas tecnologías

Aunque instalar estas baterías gigantes ayuda muchísimo a no perder electricidad en el norte, los expertos coinciden en que la tecnología por sí sola no arregla las reglas antiguas del mercado eléctrico.

El Coordinador Eléctrico Nacional (CEN) ya advirtió que es urgente actualizar las normas técnicas. Conectar tantas baterías a la red al mismo tiempo es un reto gigantesco para mantener el sistema estable, seguro y sin apagones.

Al mismo tiempo, el Ministerio de Energía y la Comisión Nacional de Energía (CNE) trabajan en cambiar la forma en que se le paga a estas empresas.

Hoy en día, la ley necesita reconocer y premiar el “servicio extra” que prestan las baterías al respaldar la red cuando falla o cuando falta sol. De esto dependerá que las empresas sigan teniendo incentivos económicos para invertir en el país.

Chile está en una carrera contra el reloj. El éxito de estas baterías definirá si logramos apagar las centrales a carbón a tiempo o si los vacíos en las leyes seguirán frenando el verdadero potencial de nuestra energía limpia.

Y si quieres conocer más noticias como esta, acá te contamos sobre el precio invisible de la inteligencia artificial.

4 comentarios en “Chile supera los 2200 MW en baterías para frenar la pérdida récord de energía limpia”

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