Cada vez que pedimos a la inteligencia artificial que nos redacte un correo, nos cree una imagen o simplemente nos salude, el impacto es enorme.
Pero detrás de una simple respuesta, hay miles de computadoras funcionando a toda marcha.
Lo curioso es que para instalar estos enormes “cerebros digitales”, las grandes empresas tecnológicas han puesto sus ojos en América Latina.
Pero ¿tenemos suficiente energía limpia para alimentarlos a todos sin descuidar a las personas?
El nuevo “oro verde” que buscan las gigantes tecnológicas
En América Latina contamos con algunos de los mejores lugares del mundo para generar energías limpias, especialmente, energía solar y eólica.
Los países como Brasil, Chile, México y Colombia están en el centro de las miradas. Para empresas como Google, Microsoft o Amazon, esto es oro puro.
Ellas han prometido usar únicamente energía limpia para no contaminar, así que no pueden conectarse a cualquier enchufe: necesitan garantizar que cada gota de electricidad que usan sea 100% verde.
Para lograrlo, están firmando contratos multimillonarios a 10 o 15 años con empresas locales de energía.
Esto es excelente porque trae mucho dinero a la región y financia la construcción de nuevos parques solares y eólicos, sin embargo, alimentar a estas supercomputadoras no es tan sencillo como encender una lámpara en casa.
El problema de las computadoras que nunca duermen
Puede que pienses que los centros de datos son como una fábrica, pero la verdad es que tiene muchas diferencias.
Una empresa común, trabaja por la mañana y en las noches apaga todo. Pero los centros de datos de Inteligencia Artificial no funcionan así. Ellos necesitan electricidad al máximo nivel las 24 horas del día, los 365 días del año, porque se apagan un solo segundo, el servicio se cae en todo el mundo.
Aquí es donde las matemáticas se complican, porque el sol no brilla en las noches y el viento no siempre sopla con la misma fuerza. Entonces ¿cómo hacen entonces para tener energía limpia a medianoche?
La solución requiere instalar baterías gigantescas para guardar el sol del día y usarlo de noche. Aunque estas baterías son cada vez más modernas, siguen siendo muy costosas y ponen a prueba la capacidad de nuestras redes eléctricas locales, que no siempre están preparadas para semejante esfuerzo.
¿Podría subir la cuenta de la luz para la gente común?
Cuando muchas de estas súper instalaciones se conectan en un mismo lugar, las “autopistas” por donde viaja la electricidad (las líneas de alta tensión) se empiezan a llenar.
Si no se construyen nuevas vías rápidamente, se generan cuellos de botella que pueden poner en riesgo la estabilidad del servicio energético.
Y aquí viene el punto que más nos debe importar a todos: modernizar y agrandar la red eléctrica cuesta una fortuna.
Si los gobiernos no aclaran las reglas desde el principio, hay un peligro real: que las empresas nos traspasen los costos a todos nosotros. Sería como terminar pagando la cuenta de la fiesta a las grandes tecnológicas.
No hay duda de que la Inteligencia Artificial trae una oportunidad enorme. Ayuda con las inversiones y crear empleos verdes en la región, pero no todo es perfecto y debemos ser muy cuidadosos.
No sirve tener la tecnología más rápida del mundo si la cuenta de la luz de nuestros hogares termina por las nubes.
¿Qué podemos hacer como consumidores?
Aunque estas grandes decisiones dependen de los gobiernos, estar informados es nuestro mejor escudo.
Como usuarios, debemos empezar a entender nuestro propio consumo eléctrico y exigir transparencia a nuestras autoridades locales sobre las tarifas.
La tecnología llegó para quedarse, pero la única forma de que nos beneficie a todos es mantenernos atentos y ser concientes para la innovación no se pague con el dinero de nuestros bolsillos.
